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23/9/08

[Vino del Bierzo] ‘Vicky Cristina Barcelona´, sabor a vinos de El Bierzo.


'Vicky Cristina Barcelona´, sabor a vinos de El Bierzo.

Submitted by ebierzo on Lunes, 22 Septiembre 2008Comenta
En la película el vino es casi el hilo conductor de la trama, casi todos creados por Álvaro Palacios.
'Vicky Cristina Barcelona´, sabor a vinos de El Bierzo.
En 'Vicky Cristina Barcelona'  la última película deWoody Allen, otra cosa no habrá, pero vino lo hay en abundancia; es casi el hilo conductor de la trama, los protagonistas se pasan bastante tiempo con las copas en la mano. Eso, en el cine español, es algo rarísimo, porque el cine español ignora casi por sistema al vino o, al menos, no le da el tratamiento que le da el cine estadounidense e incluso el inglés, para los que el vino tiene hasta glamour.
Bien, el hecho es que Allen sí ha utilizado el vino en una película ambientada en España. Y es curioso cómo ha elegido los vinos de su película, vinos que, como es costumbre, no se nombran en los diálogos, no hay una toma directa de la etiqueta… Eso entra en otro mundo, en el de las publicidades y los patrocinios. Pero siempre se acaba sabiendo de qué vinos hablamos.
Y éstos tienen un denominador común: son vinos creados o tocados por Álvaro Palacios. Todos los aficionados al vino saben de quién hablamos, una persona de familia siempre dedicada al vino que decidió buscar horizontes distintos a los de la Rioja familiar y ha elaborado vinos que hoy están, si no en las bodegas, sí en las listas de apetencias de los mejores aficionados.
Javier Bardem
Pero es que esos vinos, además, tienen otro punto en común: son, de alguna manera, recuperaciones. Me explico. En la película se bebe blanco, y es un Rioja; tintos, y son Bierzos y Priorats. El blanco -'Placet'- es un vino elaborado con la variedad blanca tradicional en la Rioja, la viura. Es un blanco muy apreciable… y significativo. Verán, hace unos cuantos lustros los riojas mandaban también en blancos, cuando la verdad es que los blancos pintaban bastante poco en España. Pero lo poco que pintaban era con pinceles riojanos: la gente bebía 'Monopole' o el dulce 'Diamante'. Se empezaba a hablar de algunos blancos catalanes… pero estaban muy lejos los blancos que hoy dominan el cotarro: Rías Baixas, Rueda, Valdeorras…
El auge de esos vinos, y la inacción inercial riojana, hizo que los blancos de la Rioja perdieran posiciones y prestigio; y es sólo desde hace muy poco tiempo cuando esos vinos parecen recuperar calidad, paso imprescindible para volver a ganar prestigio. Allen supo elegir uno de los que van por ese camino.
Escena de Vicky Cristina Barcelona
Tintos del Bierzo y el Priorat… Zonas vinícolas con mucha historia, sí, pero que hace unos años tenían un presente lánguido, pese a la potencialidad de sus uvas más características, unas uvas a las que ha sido Álvaro, y sus sobrinos, quienes han sabido darles el tratamiento que estaban esperando para revelar los grandes vinos que llevan dentro. Es el caso de la histórica, pero entristecida, mencía berciana, con la que hoy la familia elabora maravillas como 'La Faraona', pero también vinos muy asequibles y de gran calidad, como el 'Pétalos del Bierzo'.
El extracto es de un artículo de EFE, pero dependiendo de las zonas  y los medios de comunicación se adereza su redacción, así en La Rioja no se menciona ni los "Bierzos", aunque si a Alvaro Palacios como buén riojano. Cosas de absurdos localismos de la prensa.


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Publicado por VRedondoF para Vino del Bierzo el 9/23/2008 09:42:00 AM
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‘Vicky Cristina Barcelona´, sabor a vinos de El Bierzo.

‘Vicky Cristina Barcelona´, sabor a vinos de El Bierzo.

Submitted by ebierzo on Lunes, 22 Septiembre 2008Comenta

En la película el vino es casi el hilo conductor de la trama, casi todos creados por Álvaro Palacios.

‘Vicky Cristina Barcelona´, sabor a vinos de El Bierzo.

En ‘Vicky Cristina Barcelona’  la última película deWoody Allen, otra cosa no habrá, pero vino lo hay en abundancia; es casi el hilo conductor de la trama, los protagonistas se pasan bastante tiempo con las copas en la mano. Eso, en el cine español, es algo rarísimo, porque el cine español ignora casi por sistema al vino o, al menos, no le da el tratamiento que le da el cine estadounidense e incluso el inglés, para los que el vino tiene hasta glamour.

Bien, el hecho es que Allen sí ha utilizado el vino en una película ambientada en España. Y es curioso cómo ha elegido los vinos de su película, vinos que, como es costumbre, no se nombran en los diálogos, no hay una toma directa de la etiqueta… Eso entra en otro mundo, en el de las publicidades y los patrocinios. Pero siempre se acaba sabiendo de qué vinos hablamos.

Y éstos tienen un denominador común: son vinos creados o tocados por Álvaro Palacios. Todos los aficionados al vino saben de quién hablamos, una persona de familia siempre dedicada al vino que decidió buscar horizontes distintos a los de la Rioja familiar y ha elaborado vinos que hoy están, si no en las bodegas, sí en las listas de apetencias de los mejores aficionados.

Javier Bardem

Pero es que esos vinos, además, tienen otro punto en común: son, de alguna manera, recuperaciones. Me explico. En la película se bebe blanco, y es un Rioja; tintos, y son Bierzos y Priorats. El blanco -’Placet’- es un vino elaborado con la variedad blanca tradicional en la Rioja, la viura. Es un blanco muy apreciable… y significativo. Verán, hace unos cuantos lustros los riojas mandaban también en blancos, cuando la verdad es que los blancos pintaban bastante poco en España. Pero lo poco que pintaban era con pinceles riojanos: la gente bebía ‘Monopole’ o el dulce ‘Diamante’. Se empezaba a hablar de algunos blancos catalanes… pero estaban muy lejos los blancos que hoy dominan el cotarro: Rías Baixas, Rueda, Valdeorras…

El auge de esos vinos, y la inacción inercial riojana, hizo que los blancos de la Rioja perdieran posiciones y prestigio; y es sólo desde hace muy poco tiempo cuando esos vinos parecen recuperar calidad, paso imprescindible para volver a ganar prestigio. Allen supo elegir uno de los que van por ese camino.

Escena de Vicky Cristina Barcelona

Tintos del Bierzo y el Priorat… Zonas vinícolas con mucha historia, sí, pero que hace unos años tenían un presente lánguido, pese a la potencialidad de sus uvas más características, unas uvas a las que ha sido Álvaro, y sus sobrinos, quienes han sabido darles el tratamiento que estaban esperando para revelar los grandes vinos que llevan dentro. Es el caso de la histórica, pero entristecida, mencía berciana, con la que hoy la familia elabora maravillas como ‘La Faraona’, pero también vinos muy asequibles y de gran calidad, como el ‘Pétalos del Bierzo’.

El extracto es de un artículo de EFE, pero dependiendo de las zonas  y los medios de comunicación se adereza su redacción, así en La Rioja no se menciona ni los “Bierzos“, aunque si a Alvaro Palacios como buén riojano. Cosas de absurdos localismos de la prensa.

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22/9/08

Geólogos españoles buscan zonas para enterrar el CO2 a 800 metros de profundidad

Geólogos españoles buscan zonas para enterrar el CO2 a 800 metros de profundidad

[foto de la noticia]
Actualizado lunes 22/09/2008 04:26 (CET)
Escuchar noticiaImprimirEnviar noticiaDisminuye letraAumenta letra
GUSTAVO CATALÁN DEUS

MADRID.- España busca sin descanso un almacenamiento subterráneo para el dióxido de carbono (CO2) que producen las centrales térmicas de carbón, gas o fuel. El rastreo de formaciones geológicas idóneas a más de 800 metros de profundidad lo está realizando el Instituto Geológico Minero de España (IGME), que viene trabajando en el proyecto desde hace dos años y medio.

Ya en 2007 se hicieron los primeros estudios en formaciones permeables profundas de agua salada en la Península. Son estructuras porosas capaces de albergar los millones de toneladas anuales que emite una central térmica de carbón de 500 megawatios.

Otra de las formaciones estudiadas son las capas de carbón. España no cuenta con yacimientos de petróleo o gas, una estructura que los geólogos consideran la más idónea tras quedarse las bolsas vacías de hidrocarburos.

Elmundo.es ha tenido acceso a los mapas elaborados por el IGME en este tiempo. El último, de este mismo año, ya delimita las zonas potenciales. Están reflejadas en el gráfico que acompaña a este texto y corresponden a estructuras rocosas de agua salada a gran profundidad. Deben estar a más de 800 metros, donde las condiciones de presión -80 atmóferas- y de temperatura -más de 30ºC- facilitan que el gas se transforme en líquido muy fluído, lo que facilita su infiltración en el tejido rocoso. El CO2 en esas condiciones ocupa 500 veces menos que a presión normal.

«Estamos investigando por propia iniciativa, aunque con los criterios del borrador de la directiva europea de Captura y Almacenamiento de Carbono, que será aprobada próximamente. Somos 17 los países que estamos trabajando en esta línea con la finalidad de poner a punto una tecnología segura que puede ser necesaria ante una gran crisis energética», declaró a elmundo.es, Miguel Ángel Zapatero, responsable de la investigación.

Calcular el coste

Tras la elaboración de los mapas, el IGME se propone ahora caracterizar las formaciones y conocer el comportamiento del gas en ellas. Pero estos estudios llevan tiempo y son costosos, puesto que se trata de perforar, hacer catas, inyectar gas y analizar todo el proceso. «Hay que invertir en esta investigación. Pero las empresas eléctricas son reacias porque no están acostumbradas: hasta ahora, el CO2 se emitía sin control a la atmósfera.

Pero ellos saben que eso ha cambiado radicalmente», señala Zapatero. La caracterización de los potenciales emplazamientos forman parte de otra línea de investigación del IGME denominada Geocapacity, que establecerá un sistema de valoración económica y técnica para toda la UE. Los 27 tendrán un sistema común para detectar el mejor emplazamiento, dependiendo de la distancia al punto de captura del CO2.

Geocapacity será una herramienta para decidir dónde almacenar, porque calculará el coste del proceso. Como en la UE existe el mercado de emisiones de carbón, será posible conocer de antemano la viabilidad económica.

La tonelada de CO2 tiene actualmente un coste de 30 euros en el mercado europeo, aunque oscila. El proceso de captura, transporte y almacenamiento del CO2 podría costar entre 30 y 35 euros, según Zapatero. Este precio podría llevar a la UE a adoptar el volver a poner en marcha plantas térmicas de carbón, que capturen el CO2 de las calderas, lo transporten y lo almacenen.

Lograr esta carambola de ciencia-ficción evitaría la emisión de varios millones de toneladas de CO2 por cada planta. Y podría convertirse en una de las herramientas para que Europa reduzca sus emisiones un 30% para 2030 como se ha comprometido. Aún así, los ecologistas europeos son reacios a esta tecnología.

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[P.I.M.B.] Geólogos españoles buscan zonas para enterrar el CO2 a 800 metros ...


Geólogos españoles buscan zonas para enterrar el CO2 a 800 metros de profundidad

[foto de la noticia]
Actualizado lunes 22/09/2008 04:26 (CET)
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GUSTAVO CATALÁN DEUS
MADRID.- España busca sin descanso un almacenamiento subterráneo para el dióxido de carbono (CO2) que producen las centrales térmicas de carbón, gas o fuel. El rastreo de formaciones geológicas idóneas a más de 800 metros de profundidad lo está realizando el Instituto Geológico Minero de España (IGME), que viene trabajando en el proyecto desde hace dos años y medio.
Ya en 2007 se hicieron los primeros estudios en formaciones permeables profundas de agua salada en la Península. Son estructuras porosas capaces de albergar los millones de toneladas anuales que emite una central térmica de carbón de 500 megawatios.
Otra de las formaciones estudiadas son las capas de carbón. España no cuenta con yacimientos de petróleo o gas, una estructura que los geólogos consideran la más idónea tras quedarse las bolsas vacías de hidrocarburos.
Elmundo.es ha tenido acceso a los mapas elaborados por el IGME en este tiempo. El último, de este mismo año, ya delimita las zonas potenciales. Están reflejadas en el gráfico que acompaña a este texto y corresponden a estructuras rocosas de agua salada a gran profundidad. Deben estar a más de 800 metros, donde las condiciones de presión -80 atmóferas- y de temperatura -más de 30ºC- facilitan que el gas se transforme en líquido muy fluído, lo que facilita su infiltración en el tejido rocoso. El CO2 en esas condiciones ocupa 500 veces menos que a presión normal.
«Estamos investigando por propia iniciativa, aunque con los criterios del borrador de la directiva europea de Captura y Almacenamiento de Carbono, que será aprobada próximamente. Somos 17 los países que estamos trabajando en esta línea con la finalidad de poner a punto una tecnología segura que puede ser necesaria ante una gran crisis energética», declaró a elmundo.es, Miguel Ángel Zapatero, responsable de la investigación.

Calcular el coste

Tras la elaboración de los mapas, el IGME se propone ahora caracterizar las formaciones y conocer el comportamiento del gas en ellas. Pero estos estudios llevan tiempo y son costosos, puesto que se trata de perforar, hacer catas, inyectar gas y analizar todo el proceso. «Hay que invertir en esta investigación. Pero las empresas eléctricas son reacias porque no están acostumbradas: hasta ahora, el CO2 se emitía sin control a la atmósfera.
Pero ellos saben que eso ha cambiado radicalmente», señala Zapatero. La caracterización de los potenciales emplazamientos forman parte de otra línea de investigación del IGME denominada Geocapacity, que establecerá un sistema de valoración económica y técnica para toda la UE. Los 27 tendrán un sistema común para detectar el mejor emplazamiento, dependiendo de la distancia al punto de captura del CO2.
Geocapacity será una herramienta para decidir dónde almacenar, porque calculará el coste del proceso. Como en la UE existe el mercado de emisiones de carbón, será posible conocer de antemano la viabilidad económica.
La tonelada de CO2 tiene actualmente un coste de 30 euros en el mercado europeo, aunque oscila. El proceso de captura, transporte y almacenamiento del CO2 podría costar entre 30 y 35 euros, según Zapatero. Este precio podría llevar a la UE a adoptar el volver a poner en marcha plantas térmicas de carbón, que capturen el CO2 de las calderas, lo transporten y lo almacenen.
Lograr esta carambola de ciencia-ficción evitaría la emisión de varios millones de toneladas de CO2 por cada planta. Y podría convertirse en una de las herramientas para que Europa reduzca sus emisiones un 30% para 2030 como se ha comprometido. Aún así, los ecologistas europeos son reacios a esta tecnología.


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Publicado por VRedondoF para P.I.M.B. el 9/22/2008 07:41:00 AM
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13/9/08

[N.M.B.] A Cosmos hay que bajarle los humos

OPINIÓN/ A Cosmos hay que bajarle los humos




viernes, 12 de septiembre de 2008
Por Manuel E. Morán García, profesor titular de Derecho internacional privado 

El pasado 29 de noviembre, la Comisión Provincial de Prevención Ambiental de la Junta de Castilla y León aprobó la propuesta de resolución favorable a la solicitud de Autorización Ambiental Integrada presentada por la cementera Cosmos, situada en Toral de los Vados, para poder quemar residuos en su proceso productivo. Concretamente se prevé la incineración de neumáticos, plásticos, harinas y grasas animales, lodos de depuradora, envases procedentes de residuos sólidos urbanos, papel, cartón y biomasa. Según estimaciones iniciales, Cosmos tendría capacidad para quemar en sus hornos de cemento unas 33. 000 toneladas anuales de distintos residuos.


La primera vez que tuve conocimiento del asunto pensé que no podía ser cierto. Ni al que asó la manteca se le ocurriría autorizar la instalación de una incineradora de residuos en una olla tectónica como la berciana: ríos de cauce lento en la cota más baja, poco viento y mucha lluvia contribuirían a la sedimentación fatal de las partículas liberadas a la atmósfera. Cuando personas e instituciones vinculadas al sector agrario, colectivos ecologistas, plataformas ciudadanas y medios de comunicación comenzaron a insistir en la tozudez de los hechos, la mitad de la cara se me quedó sumida en el estupor y la otra mitad enrojeció de indignación y vergüenza. Que el tratamiento de los residuos es un problema grave lo sabemos todos, pero que la incineración es la forma menos sostenible, más peligrosa y criticada de afrontarlo también es del dominio del común de los mortales. Como diría Jack el destripador, vayamos por partes.

Por centrarnos tan sólo en la cuestión de los neumáticos, un dato puede ayudar a hacernos una idea de la magnitud del problema: en España se generan cada año 250.000 toneladas de neumáticos usados. Sólo el 60% de este volumen total está más o menos controlado, ya sea simplemente amontonados en vertederos o bien almacenados tras su trituración. El 40% restante carece de cualquier tipo de control. En ambos casos, el problema sigue sin resolverse. La quema directa, controlada, incontrolada o accidental, se convierte en un grave trastorno medioambiental, ya que genera emisiones de gases cargados de partículas nocivas para el entorno y la salud. No menos problemático es el almacenamiento, puesto que, al margen de los problemas de estabilidad propios del vertedero, las montañas de neumáticos forman arrecifes donde la proliferan ratas, insectos y otros animales dañinos. La reproducción de ciertos mosquitos, que transmiten por picadura fiebres y encefalitis, llega a ser 4.000 veces mayor en el agua estancada de un neumático que en la naturaleza. Para afrontar este problema, son varios los sistemas de reciclaje de neumáticos y destrucción que pueden utilizarse, pero la incineración es la menos lógica, la más peligrosa y la más desautorizada.Es la menos lógica y sostenible porque en lugar de eliminar los residuos no hace otra cosa que trasladarlos a la atmósfera. Es peligrosísima, porque las sustancias liberadas por la combustión (dioxinas, furanos, metales pesados, hidrocarburos aromáticos policíclicos) se encuentran entre las más tóxicas y cancerígenas que se conocen y resultan, en definitiva, mucho más contaminantes que los materiales quemados.

Finalmente, la incineración no sólo es criticada desde posiciones ecologistas delirantes, sino que resulta claramente incompatible tanto con las directrices de la Unión Europea sobre mejores técnicas disponibles para la previsión y el control integrados de la contaminación (europa.eu/scadplus/leg/es/lvb/l28045.htm), cuanto con las conclusiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (www.ipcc.ch/pdf/technical-papers/paper-I-sp.pdf). Ambas instancias descartan la incineración como práctica aconsejable en el tratamiento de residuos por el despilfarro de recursos y energía que supone, en tanto que señalan otras alternativas como  la termólisis, que somete a los materiales de residuos a un calentamiento en un medio carente de oxígeno y permite volver a obtener los compuestos originales del neumático; pirolisis, en desarrollo desde hace años en Taiwán; trituración mecánica, proceso calificado como altamente limpio, pues excluye cualquier tipo de procedimientos químico y permite la utilización del reciclado como parte de los componentes de las capas asfálticas de las carreteras, alfombras, aislantes de vehículos, fabricación de tejados, pasos a nivel, cubiertas, masillas, aislantes de vibración y acústicos, campos de juego, suelos de atletismo o pistas de paseo y bicicleta.

Ante tal cúmulo de inconvenientes, cabe reflexionar en torno a una cuestión capital: intentar comprender las razones que han podido impulsar a las autoridades autonómicas a autorizar tamaña agresión contra nuestro ecosistema, nuestra salud y nuestro futuro. Descartados los demasiado habituales delirios paranoicos, según los cuales existiría una conspiración mesetaria para destruir El Bierzo, hay una serie de argumentos  que la propia empresa no se cansa de esgrimir y que pueden haber pesado en la nefasta decisión administrativa. El primero es que la actividad resuelve el problema del tratamiento de residuos de una forma segura desde el punto de vista medioambiental. El segundo es que va a generar puestos de trabajo. Ni uno ni otro resisten un análisis en profundidad.

Vayan por delante un par de principios básicos en cuestiones de gestión medioambiental, el primero, acuñado tras el vertido del Exxon Valdez, allá en Alaska por 1989, se resume en la frase "el que contamina, paga". El segundo, repetido hasta la saciedad por nuestras madres y abuelas, sigue la máxima "no es más limpio quien más limpia, sino quien menos ensucia". En el caso de Cosmos, no se van a respetar ninguno. No sólo no va a pagar, sino que va a financiar su actividad, ya altamente contaminante, sustituyendo su fuente habitual de energía, el coque, con el resultado energético de quemar los neumáticos. El resultado final es que, pareciendo que contribuyen a hacer desaparecer el problema de los neumáticos usados, en realidad van a generar una catástrofe medioambiental de consecuencias difíciles de calcular, al proceder a incinerar residuos en una cota baja de una fosa tectónica muy irrigada y escasamente sensible a la acción tractora del viento como es El Bierzo. A ver si encima de financiarles tendremos que darles las gracias por degradarnos no sólo nuestras marcas de calidad, como la manzana reineta, mencía, pera conferencia, castaña, pimiento; sino todas las señas de identidad donde descansa buena parte de nuestro presente y futuro económico, ecológico y social: Bierzo paraíso natural, Bierzo espíritu del noroeste, etc.

Por si esto fuera poco, aun suponiendo que la actividad proyectada crease una importante fuente de trabajo, hay motivos más que sobrados para hacer todo lo posible para detenerla. En primer lugar, tampoco van a ser tantos los empleos generables, por la sencilla razón de que lo único que la empresa proyecta acometer es la adaptación de sus estructuras a la incineración. No se trata de crear una planta nueva, sino de acondicionar sus instalaciones para proceder a sustituir la energía del coque por la producida a partir de la quema de neumáticos. En segundo término, una vez abiertas las puertas a este tipo de actividades, no está de más recordar que la autorización no sólo contempla la posibilidad de quemar neumáticos usados, sino que es extensible a plásticos, harinas y grasas animales, lodos de depuradora, envases procedentes de residuos sólidos urbanos, papel, cartón y biomasa. Aviso para navegantes poco avezados: en una nave industrial situada tras el Puerto del Manzanal hay acumuladas toneladas de material de desecho de hospital que los alemanes no quieren quemar  en su entorno, a la espera de una oportunidad para ser eliminados.

En fin, aunque parezca una perogrullada, es preciso recordar que este disparate no sólo afecta a la patria chica, al Bierzo. Que no nos mientan. Cualquier tipo de emisión en una olla tectónica regada por importantes cauces fluviales acaba por contaminar cuencas enteras. Si yo viviera a las orillas del abuelo Miño, en tanto que padre del Sil, no estaría tan tranquilo, y  tampoco a orillas del Atlántico, donde todo va a parar por este lado. Este otoño puede ser el último que tengamos para presumir del Bierzo como entorno natural privilegiado. Puede ser el último en que te atrevas a comer una fruta directamente del árbol, una lechuga de la "huertina", un filete de ternera natural, una trucha de cualquiera de nuestros ríos. Si no somos capaces de demostrar que hay algo más detrás del bercianismo de vino diario y fútbol semanal, vamos dados. En Córdoba y en Cataluña ya se ha logrado paralizar atropellos semejantes e incluso se cuenta con pronunciamientos judiciales favorable en recursos muy similares a los impulsados desde nuestros consejos reguladores, los sindicatos agrarios Asaja y UPA, la Asociación Berciana de Agricultores, la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica, la Plataforma para la Defensa de la Sierra de Gistredo, la Asociación A Morteira, el Colectivo Liberación, la Asociación de Mujeres del Bierzo, la Asociación El Zofredal de Cobrana, Izquierda Unida, el Partido del Bierzo y varias juntas vecinales de pueblos del Bierzo central. Que nadie se llame a engaños, no va a ser fácil, pero juntos podemos... ¡HAY QUE BAJARLES LOS HUMOS!


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Publicado por VRedondoF para N.M.B. el 9/13/2008 09:11:00 AM
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A Cosmos hay que bajarle los humos

OPINIÓN/ A Cosmos hay que bajarle los humos



viernes, 12 de septiembre de 2008
Por Manuel E. Morán García, profesor titular de Derecho internacional privado 

El pasado 29 de noviembre, la Comisión Provincial de Prevención Ambiental de la Junta de Castilla y León aprobó la propuesta de resolución favorable a la solicitud de Autorización Ambiental Integrada presentada por la cementera Cosmos, situada en Toral de los Vados, para poder quemar residuos en su proceso productivo. Concretamente se prevé la incineración de neumáticos, plásticos, harinas y grasas animales, lodos de depuradora, envases procedentes de residuos sólidos urbanos, papel, cartón y biomasa. Según estimaciones iniciales, Cosmos tendría capacidad para quemar en sus hornos de cemento unas 33. 000 toneladas anuales de distintos residuos.

 

La primera vez que tuve conocimiento del asunto pensé que no podía ser cierto. Ni al que asó la manteca se le ocurriría autorizar la instalación de una incineradora de residuos en una olla tectónica como la berciana: ríos de cauce lento en la cota más baja, poco viento y mucha lluvia contribuirían a la sedimentación fatal de las partículas liberadas a la atmósfera. Cuando personas e instituciones vinculadas al sector agrario, colectivos ecologistas, plataformas ciudadanas y medios de comunicación comenzaron a insistir en la tozudez de los hechos, la mitad de la cara se me quedó sumida en el estupor y la otra mitad enrojeció de indignación y vergüenza. Que el tratamiento de los residuos es un problema grave lo sabemos todos, pero que la incineración es la forma menos sostenible, más peligrosa y criticada de afrontarlo también es del dominio del común de los mortales. Como diría Jack el destripador, vayamos por partes.

Por centrarnos tan sólo en la cuestión de los neumáticos, un dato puede ayudar a hacernos una idea de la magnitud del problema: en España se generan cada año 250.000 toneladas de neumáticos usados. Sólo el 60% de este volumen total está más o menos controlado, ya sea simplemente amontonados en vertederos o bien almacenados tras su trituración. El 40% restante carece de cualquier tipo de control. En ambos casos, el problema sigue sin resolverse. La quema directa, controlada, incontrolada o accidental, se convierte en un grave trastorno medioambiental, ya que genera emisiones de gases cargados de partículas nocivas para el entorno y la salud. No menos problemático es el almacenamiento, puesto que, al margen de los problemas de estabilidad propios del vertedero, las montañas de neumáticos forman arrecifes donde la proliferan ratas, insectos y otros animales dañinos. La reproducción de ciertos mosquitos, que transmiten por picadura fiebres y encefalitis, llega a ser 4.000 veces mayor en el agua estancada de un neumático que en la naturaleza. Para afrontar este problema, son varios los sistemas de reciclaje de neumáticos y destrucción que pueden utilizarse, pero la incineración es la menos lógica, la más peligrosa y la más desautorizada.Es la menos lógica y sostenible porque en lugar de eliminar los residuos no hace otra cosa que trasladarlos a la atmósfera. Es peligrosísima, porque las sustancias liberadas por la combustión (dioxinas, furanos, metales pesados, hidrocarburos aromáticos policíclicos) se encuentran entre las más tóxicas y cancerígenas que se conocen y resultan, en definitiva, mucho más contaminantes que los materiales quemados.

Finalmente, la incineración no sólo es criticada desde posiciones ecologistas delirantes, sino que resulta claramente incompatible tanto con las directrices de la Unión Europea sobre mejores técnicas disponibles para la previsión y el control integrados de la contaminación (europa.eu/scadplus/leg/es/lvb/l28045.htm), cuanto con las conclusiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (www.ipcc.ch/pdf/technical-papers/paper-I-sp.pdf). Ambas instancias descartan la incineración como práctica aconsejable en el tratamiento de residuos por el despilfarro de recursos y energía que supone, en tanto que señalan otras alternativas como  la termólisis, que somete a los materiales de residuos a un calentamiento en un medio carente de oxígeno y permite volver a obtener los compuestos originales del neumático; pirolisis, en desarrollo desde hace años en Taiwán; trituración mecánica, proceso calificado como altamente limpio, pues excluye cualquier tipo de procedimientos químico y permite la utilización del reciclado como parte de los componentes de las capas asfálticas de las carreteras, alfombras, aislantes de vehículos, fabricación de tejados, pasos a nivel, cubiertas, masillas, aislantes de vibración y acústicos, campos de juego, suelos de atletismo o pistas de paseo y bicicleta.

Ante tal cúmulo de inconvenientes, cabe reflexionar en torno a una cuestión capital: intentar comprender las razones que han podido impulsar a las autoridades autonómicas a autorizar tamaña agresión contra nuestro ecosistema, nuestra salud y nuestro futuro. Descartados los demasiado habituales delirios paranoicos, según los cuales existiría una conspiración mesetaria para destruir El Bierzo, hay una serie de argumentos  que la propia empresa no se cansa de esgrimir y que pueden haber pesado en la nefasta decisión administrativa. El primero es que la actividad resuelve el problema del tratamiento de residuos de una forma segura desde el punto de vista medioambiental. El segundo es que va a generar puestos de trabajo. Ni uno ni otro resisten un análisis en profundidad.

Vayan por delante un par de principios básicos en cuestiones de gestión medioambiental, el primero, acuñado tras el vertido del Exxon Valdez, allá en Alaska por 1989, se resume en la frase "el que contamina, paga". El segundo, repetido hasta la saciedad por nuestras madres y abuelas, sigue la máxima "no es más limpio quien más limpia, sino quien menos ensucia". En el caso de Cosmos, no se van a respetar ninguno. No sólo no va a pagar, sino que va a financiar su actividad, ya altamente contaminante, sustituyendo su fuente habitual de energía, el coque, con el resultado energético de quemar los neumáticos. El resultado final es que, pareciendo que contribuyen a hacer desaparecer el problema de los neumáticos usados, en realidad van a generar una catástrofe medioambiental de consecuencias difíciles de calcular, al proceder a incinerar residuos en una cota baja de una fosa tectónica muy irrigada y escasamente sensible a la acción tractora del viento como es El Bierzo. A ver si encima de financiarles tendremos que darles las gracias por degradarnos no sólo nuestras marcas de calidad, como la manzana reineta, mencía, pera conferencia, castaña, pimiento; sino todas las señas de identidad donde descansa buena parte de nuestro presente y futuro económico, ecológico y social: Bierzo paraíso natural, Bierzo espíritu del noroeste, etc.

Por si esto fuera poco, aun suponiendo que la actividad proyectada crease una importante fuente de trabajo, hay motivos más que sobrados para hacer todo lo posible para detenerla. En primer lugar, tampoco van a ser tantos los empleos generables, por la sencilla razón de que lo único que la empresa proyecta acometer es la adaptación de sus estructuras a la incineración. No se trata de crear una planta nueva, sino de acondicionar sus instalaciones para proceder a sustituir la energía del coque por la producida a partir de la quema de neumáticos. En segundo término, una vez abiertas las puertas a este tipo de actividades, no está de más recordar que la autorización no sólo contempla la posibilidad de quemar neumáticos usados, sino que es extensible a plásticos, harinas y grasas animales, lodos de depuradora, envases procedentes de residuos sólidos urbanos, papel, cartón y biomasa. Aviso para navegantes poco avezados: en una nave industrial situada tras el Puerto del Manzanal hay acumuladas toneladas de material de desecho de hospital que los alemanes no quieren quemar  en su entorno, a la espera de una oportunidad para ser eliminados.

En fin, aunque parezca una perogrullada, es preciso recordar que este disparate no sólo afecta a la patria chica, al Bierzo. Que no nos mientan. Cualquier tipo de emisión en una olla tectónica regada por importantes cauces fluviales acaba por contaminar cuencas enteras. Si yo viviera a las orillas del abuelo Miño, en tanto que padre del Sil, no estaría tan tranquilo, y  tampoco a orillas del Atlántico, donde todo va a parar por este lado. Este otoño puede ser el último que tengamos para presumir del Bierzo como entorno natural privilegiado. Puede ser el último en que te atrevas a comer una fruta directamente del árbol, una lechuga de la "huertina", un filete de ternera natural, una trucha de cualquiera de nuestros ríos. Si no somos capaces de demostrar que hay algo más detrás del bercianismo de vino diario y fútbol semanal, vamos dados. En Córdoba y en Cataluña ya se ha logrado paralizar atropellos semejantes e incluso se cuenta con pronunciamientos judiciales favorable en recursos muy similares a los impulsados desde nuestros consejos reguladores, los sindicatos agrarios Asaja y UPA, la Asociación Berciana de Agricultores, la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica, la Plataforma para la Defensa de la Sierra de Gistredo, la Asociación A Morteira, el Colectivo Liberación, la Asociación de Mujeres del Bierzo, la Asociación El Zofredal de Cobrana, Izquierda Unida, el Partido del Bierzo y varias juntas vecinales de pueblos del Bierzo central. Que nadie se llame a engaños, no va a ser fácil, pero juntos podemos... ¡HAY QUE BAJARLES LOS HUMOS!

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9/9/08

Enterrar el CO2 cada vez más cerca


04.09.08

(PD / BBC MUNDO)-. Es la primera planta generadora de electricidad en el mundo basada en carbón libre de emisiones de dióxido de carbono o CO2. Se trata de la Schwarze Pumpe, ubicada en el norte de Alemania, que la próxima semana comenzará un proyecto piloto para capturar y almacenar CO2 en el subsuelo.

La miniplanta tiene una capacidad de 30MWe y está basada en la llamada tecnología de combustión oxifuel. En ésta el carbón se convierte en calor por medio de oxígeno puro como oxidante para producir principalmente vapor de agua y dióxido de carbono.

Y el objetivo es separar o "capturar" el dióxido de carbono generado durante este proceso de generación eléctrica, licuarlo y transportarlo a zonas de almacenamiento a cientos de metros bajo la superficie terrestre.

En estos momentos hay una carrera tecnológica internacional en el desarrollo de esta tecnología. Y con la Schwarze Pumpe, Alemania está declarando, por ahora, su victoria.

El CO2 sabemos, es el gas contaminante que según los científicos es responsable del calentamiento global.

Es por eso que muchos gobiernos hoy en día consideran de vital importancia las nuevas tecnologías como la captura y almacenamiento de CO2.

Con ésta, afirman, se podrá asegurar el abastecimiento de energía y al mismo tiempo combatir los daños causados en el planeta por el cambio climático.

La base de la captura y almacenamiento de dióxido de carbono (CAC) es la combustión oxifuel.
Ésta se lleva a cabo inyectando oxígeno puro en las calderas y después de ponerlas a funcionar se introduce el carbón mineral (lignito).

El resultado es calor, vapor de agua, y nueve toneladas de CO2 cada hora.

Esto, afirman los expertos, será "un hito en la historia de las tecnologías limpias".

Debido a que el CO2 puede ser separado, licuado y reducido a 500 veces de su volumen original se le podrá introducir en un cilindro y transportar a instalaciones ubicadas a un kilómetro bajo la superficie terrestre.

La idea es colocar esos cilindros en rocas porosas donde puedan permanecer hasta que la humanidad deje de temer las repercusiones del cambio climático.

El proyecto de 70 millones de euros está siendo financiado por la empresa sueca Vattenfall.

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[N.M.B.] Enterrar el CO2 cada vez más cerca



04.09.08
(PD / BBC MUNDO)-. Es la primera planta generadora de electricidad en el mundo basada en carbón libre de emisiones de dióxido de carbono o CO2. Se trata de la Schwarze Pumpe, ubicada en el norte de Alemania, que la próxima semana comenzará un proyecto piloto para capturar y almacenar CO2 en el subsuelo.
La miniplanta tiene una capacidad de 30MWe y está basada en la llamada tecnología de combustión oxifuel. En ésta el carbón se convierte en calor por medio de oxígeno puro como oxidante para producir principalmente vapor de agua y dióxido de carbono.
Y el objetivo es separar o "capturar" el dióxido de carbono generado durante este proceso de generación eléctrica, licuarlo y transportarlo a zonas de almacenamiento a cientos de metros bajo la superficie terrestre.
En estos momentos hay una carrera tecnológica internacional en el desarrollo de esta tecnología. Y con la Schwarze Pumpe, Alemania está declarando, por ahora, su victoria.

El CO2 sabemos, es el gas contaminante que según los científicos es responsable del calentamiento global.
Es por eso que muchos gobiernos hoy en día consideran de vital importancia las nuevas tecnologías como la captura y almacenamiento de CO2.
Con ésta, afirman, se podrá asegurar el abastecimiento de energía y al mismo tiempo combatir los daños causados en el planeta por el cambio climático.
La base de la captura y almacenamiento de dióxido de carbono (CAC) es la combustión oxifuel.
Ésta se lleva a cabo inyectando oxígeno puro en las calderas y después de ponerlas a funcionar se introduce el carbón mineral (lignito).
El resultado es calor, vapor de agua, y nueve toneladas de CO2 cada hora.
Esto, afirman los expertos, será "un hito en la historia de las tecnologías limpias".
Debido a que el CO2 puede ser separado, licuado y reducido a 500 veces de su volumen original se le podrá introducir en un cilindro y transportar a instalaciones ubicadas a un kilómetro bajo la superficie terrestre.
La idea es colocar esos cilindros en rocas porosas donde puedan permanecer hasta que la humanidad deje de temer las repercusiones del cambio climático.
El proyecto de 70 millones de euros está siendo financiado por la empresa sueca Vattenfall.


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Publicado por VRedondoF para N.M.B. el 9/09/2008 07:15:00 PM
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